Bajo una sequía histórica, Río Negro da por finalizada la emergencia ígnea

A pesar de haber logrado reducir la superficie afectada en Bariloche y El Bolsón, el Gobierno provincial advirtió que enfrentó el verano más crítico de la década. La inversión de $15 millones fue clave para contener un escenario que amenazaba con ser catastrófico.

En un contexto de vulnerabilidad ambiental extrema, el gobernador Alberto Weretilneck anunció en Bariloche el cierre de la temporada de incendios y el fin del Estado de Emergencia Ígnea. Si bien las cifras de daños fueron inferiores a las del ciclo anterior, el balance oficial no oculta la fragilidad del entorno ante la ausencia total de lluvias y el invierno más seco de los últimos 14 años.

El costo de contener el fuego: $15 millones y recursos pesados

Para evitar que los focos se transformaran en incendios incontrolables como en años anteriores, la provincia debió desplegar un operativo de alto costo y tecnología. El ministro Carlos Banacloy confirmó que se invirtieron más de $15 millones en:

  • Sistemas de vigilancia: Cámaras y monitoreo satelital para detectar columnas de humo de forma inmediata.
  • Ataque aéreo: Se dependió fuertemente de la incorporación de un medio aéreo pesado para frenar los incendios antes de que la geografía y el clima los hicieran inmanejables.
  • Restricción total: La prohibición estricta de hacer fuego fue la única barrera efectiva contra la negligencia humana en una temporada sin humedad.

Las cifras del alivio (y la advertencia)

Aunque hubo menos hectáreas dañadas, las intervenciones no cesaron. En la zona de Bariloche se registraron 92 salidas de emergencia, logrando limitar el daño a solo 9 hectáreas. En El Bolsón, la cifra ascendió a 47 hectáreas afectadas tras 25 intervenciones.

Sin embargo, las autoridades evitaron el triunfalismo. Weretilneck reconoció que el pronóstico era «absolutamente crítico» y que los resultados dependen de sostener un sistema que hoy está bajo máxima presión por el cambio climático.

El riesgo no terminó: Prohibición de quemas

A pesar del fin de la emergencia formal, el peligro persiste. Las autoridades recordaron que:

  1. No hay permiso para quemas: La habilitación de quemas controladas está suspendida hasta que se registren lluvias significativas que devuelvan la humedad al suelo.
  2. Estado de alerta: El Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF) seguirá monitoreando las zonas de riesgo, ya que la sequía estructural de la región no ha revertido.
  3. Responsabilidad civil: El fin de la declaración de emergencia no significa que el entorno sea seguro; el índice de peligro se mantiene en niveles de atención por la falta de agua.

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