La inminente llegada del Papa Francisco a la Argentina ha generado un intenso reordenamiento en la agenda política nacional. Mientras la Conferencia Episcopal Argentina ultima los detalles de la estrategia pastoral para recibir al Pontífice, en los pasillos de la Casa Rosada la dinámica es otra: el entorno de Javier Milei, liderado por Karina Milei, busca activamente minimizar la participación de la vicepresidenta Victoria Villarruel durante los actos oficiales.
Disputas internas y estrategias de imagen
El objetivo del Poder Ejecutivo es claro: evitar que la vicepresidenta capitalice cercanía política con Francisco. La tensión, que ya ha sido evidente en otros ámbitos de la gestión, se traslada ahora al terreno de la diplomacia vaticana, donde cada foto y encuentro es analizado bajo una lupa estrictamente estratégica.
La postura de la Iglesia
Desde el Episcopado, el enfoque es distinto. La jerarquía eclesiástica trabaja con la premisa de que la visita de «León XIV» tiene como fin principal fortalecer el vínculo con el pueblo de Dios y renovar la esperanza en el país. En este sentido, la Iglesia busca desmarcarse de las internas partidarias que intentan condicionar la agenda de una visita histórica para el país.
