El Presidente anunció este domingo el reemplazo de Manuel Adorni con una foto publicada en redes junto a Karina Milei. Se trata de un dirigente que supo ganarse la confianza de la hermana del mandatario y tiene buena sintonía con Santiago Caputo. La trastienda de la decisión y el recorrido del nuevo ministro coordinador.

Apenas 24 horas después de la renuncia de Manuel Adorni, y cuando ya era un secreto a voces en los pasillos oficiales, el presidente Javier Milei confirmó este domingo que Diego Santilli será el próximo jefe de Gabinete, convirtiéndose en el cuarto funcionario en ocupar ese cargo desde el inicio de la gestión en diciembre de 2023.
El anuncio oficial se concretó a las 20:00 horas, luego de una breve reunión de trabajo en la Quinta Presidencial de Olivos. Fiel a su estilo, el mandatario utilizó su cuenta oficial de X para publicar una fotografía junto al flamante ministro coordinador y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
“Aquí junto al nuevo Jefe de Gabinete de Ministros @diegosantilli y la Sec. Gral. de la Presidencia @KarinaMileiOk delineando los fundamentos para una transición ordenada del cargo. La jura será el día martes a las 16:00 hs. MAGA.VLLC!”, anunció el Presidente.
A diferencia de sus antecesores en el cargo—Nicolás Posse, Guillermo Francos y el propio Adorni—, Santilli desembarca en la jefatura con un sólido consenso interno. Su postulación fue impulsada activamente por Karina Milei y cuenta con una excelente sintonía con el asesor presidencial Santiago Caputo, quienes lo identificaron como la mejor opción para la nueva etapa del Ejecutivo.
La trastienda de una salida forzada
La llegada de Santilli se produce para contener el fuerte sismo político provocado por la renuncia de Manuel Adorni. El ahora exjefe de Gabinete y vocero arrastró al Gobierno a más de 100 días de extrema turbulencia política y mediática, luego de que salieran a la luz sus polémicos viajes y una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
El punto de quiebre definitivo ocurrió tras las revelaciones sobre compras millonarias de tecnología y videojuegos realizadas con tarjetas de crédito pertenecientes a sus subalternos, una situación que volvió insostenible su permanencia ante la inminente amenaza de una interpelación y censura en el Senado de la Nación. Adorni, cercado por el avance judicial, decidió dar un paso al costado también de su posición en el directorio de YPF para alejarse por completo de la función pública.
Frente a este incendio político, Milei optó por Santilli basándose en la convicción construida durante sus ocho meses al frente del Ministerio del Interior. Para el Presidente, el dirigente del PRO demostró en silencio y con resultados concretos ser el articulador político que la segunda mitad del mandato presidencial necesita para garantizar la gobernabilidad.
El lazo con el «triángulo de hierro»
El ascenso de Santilli es el resultado de un vínculo de confianza que se tejió minuciosamente en Balcarce 50. Durante su etapa como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, el dirigente se alineó tempranamente y sin fisuras con las iniciativas legislativas del Ejecutivo, diferenciándose de otros sectores del PRO que mantenían distancias estratégicas.
Ese respaldo fue registrado por Karina Milei, quien posteriormente lo incluyó en un lugar central de la alianza electoral entre La Libertad Avanza y el PRO para el territorio bonaerense. Tras la abrupta salida de José Luis Espert de la lista por sus vínculos con el empresario investigado Federico «Fred» Machado, Santilli se hizo cargo de encabezar la boleta oficialista. A pesar de que las papeletas no pudieron reimprimirse por disposición de la Justicia Electoral, comandó una histórica y sorpresiva remontada electoral que le permitió al oficialismo imponerse por estrecho margen ante la coalición peronista Fuerza Patria.
Por otro lado, la sintonía con Santiago Caputo se consolidó de manera operativa a partir de noviembre de 2025, cuando Santilli asumió la cartera de Interior en el reordenamiento gubernamental que desplazó a Guillermo Francos y Lisandro Catalán. Desde ese despacho de la planta baja de la Casa Rosada, coordinó de forma diaria la estrategia política con el asesor presidencial.
Ocho meses de articulación y equilibrio federal
En el Ministerio del Interior, Santilli se transformó en el operador silencioso de los consensos del Gobierno. Junto a Martín Menem en la Cámara de Diputados y Patricia Bullrich en el Senado, conformó un triángulo operativo que lubricó la maquinaria parlamentaria para destrabar el Presupuesto 2026 y las reformas estructurales de segunda generación.
Su capacidad para mantener canales de diálogo abiertos con los gobernadores de todas las fuerzas políticas y negociar anticipos financieros fue clave para evitar que el desgaste de la crisis de Adorni paralizara la gestión del Estado. El propio Adorni, durante su informe ante el Congreso en abril de 2026, reconoció públicamente su labor al felicitarlo por lograr los acuerdos necesarios para los hitos legislativos de la gestión.
Un político de largo aliento
Nacido el 6 de abril de 1967 en Palermo, Diego Santilli posee una trayectoria de más de tres décadas en la administración pública. Es hijo de Hugo Santilli, expresidente de River Plate y del Banco Nación. Se graduó de contador público en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y perfeccionó sus estudios en el exterior en instituciones de renombre como Berkeley, Washington y París.
Su extenso recorrido político incluye funciones clave durante los últimos gobiernos del signo PRO en la Ciudad de Buenos Aires:
- Ministro de Ambiente y Espacio Público (2009-2013) bajo la gestión de Mauricio Macri.
- Vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2015-2021), acompañando a Horacio Rodríguez Larreta.
- Ministro de Justicia y Seguridad porteño (2018-2021), sumando el control de las fuerzas civiles.
En 2021 dio el salto a la Provincia de Buenos Aires logrando una banca como diputado nacional. Casado con Analía Maiorana y padre de tres hijos, Santilli encara ahora el desafío más exigente de su carrera política en el corazón de Balcarce 50, asumiendo la coordinación de un gabinete que busca dejar atrás las crisis internas y consolidar su rumbo de gestión.
