El líder del Frente Renovador rompe el silencio y ya le puso fecha a su reaparición pública. El plan para desgastar a Milei con el gasoducto, la búsqueda de un nuevo consultor político y la jugada que puede detonar la candidatura de Axel Kicillof.
Después de varios amagues, estrategias postergadas y un riguroso silencio mediático, Sergio Massa decidió que ya no hay más margen para esperar. El líder del Frente Renovador le puso fecha de vencimiento a su ostracismo: su reaparición pública será inmediatamente después del Mundial, el momento exacto en el que planea reconectar con una sociedad fatigada y empezar a calentar los motores de la política de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El exministro de Economía se cansó de escuchar los consejos de su círculo íntimo y de importantes empresarios que le repitieron una frase letal en las últimas semanas: “No podés seguir en silencio mientras la gente la está pasando mal”. Para este nuevo capítulo, Massa planea dejar atrás la era del consultor catalán Antoni Gutiérrez Rubí y ya explora un nuevo estratega político local enfocado en reconciliar su figura con el electorado independiente.
La obsesión del 77% y el contraataque contra Milei
Aunque en varios sectores del peronismo insisten en que el tigrense arrastra un techo alto de imagen negativa, en las oficinas del Frente Renovador manejan otros datos. Los números que Massa analiza minuciosamente revelan que su imagen negativa es similar a la de Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, pero con una ventaja clave: el sentimiento neutro (menos polarizado) en torno a su figura ronda los 20 puntos, casi el doble que el de la expresidenta y el propio Javier Milei.
Massa vive obsesionado con una cifra: el 77,04% de participación electoral en 2023, una de las más bajas de la historia. El ex candidato cree que si logra movilizar a ese enorme colchón de votantes ausentes y capitaliza el desgaste del Gobierno, la hazaña es posible. En su entorno aseguran que la imagen de Milei se desplomó nueve puntos desde el escándalo mediático en el que Manuel Adorni admitió en televisión el insólito hallazgo de 500 mil dólares en un pen drive.
Para el contraataque discursivo, el massismo prepara un arsenal de datos económicos. A través de la Fundación Encuentro, difundieron un informe que asegura que el gasoducto Néstor Kirchner (rebautizado Perito Moreno por la gestión actual) le ahorró casi 10.000 millones de dólares al país desde 2023, cuatro veces más de lo que costó su construcción. Con esto, Massa busca dinamitar uno de los principales pilares del relato oficialista sobre el ingreso de divisas de Vaca Muerta.
Citas secretas en Recoleta y el factor Kicillof
La ingeniería electoral para 2027 comenzó a cocinarse la semana pasada en el departamento de Cristina Kirchner, ubicado en San José 1111. Allí, Massa mantuvo un encuentro cara a cara con la expresidenta para coordinar los próximos pasos junto a Máximo Kirchner.
Mientras el cristinismo duro agita en público el operativo «Cristina Candidata» y no frena los feroces dardos contra Axel Kicillof, Massa espera agazapado. Su futuro depende en gran parte de la definición de la exmandataria: quiere saber si CFK finalmente cederá y bendecirá al gobernador bonaerense como el candidato de consenso del peronismo, o si, por el contrario, le dará luz verde a una PASO feroz y señalará a un rival para competirle. En ese escenario de guerra total de tribus, el líder del Frente Renovador ya se anotó en la lista de largada.
